Los incendios veranales exponen las carencias en prevención y recursos
La temporada estival ha traído consigo los habituales incendios forestales que afectan a amplias zonas de España, repitiendo un ciclo anual de devastación que lleva décadas produciéndose. Lo notable no es la aparición de las llamas, sino la permanente sorpresa y falta de preparación con la que las administraciones responden cada año, especialmente en territorios gobernados durante décadas por los mismos gestores políticos.
En el caso de Madrid, los expertos denuncian que los medios destinados a la prevención de incendios forestales se mantienen muy por debajo de lo necesario. El convenio que regula la actividad de los bomberos forestales lleva años sin actualizarse, las plantillas operativas están por debajo de lo recomendado, y los propios profesionales han alertado repetidamente sobre la insuficiencia de efectivos. A esto se suma una filosofía de reducción presupuestaria que no considera la prevención como inversión estratégica.
Este enfoque responde a una lógica política donde la gestión de crisis proporciona mayor visibilidad mediática que la prevención silenciosa. Una intervención de emergencia permite la captura de imágenes institucionales, mientras que un territorio donde se evita el desastre no ofrece oportunidades para demostraciones de presencia política. La contradicción entre el discurso sobre el cambio climático y las políticas reales de prevención refleja las contradicciones de una gestión donde el espectáculo prima sobre la planificación racional.
Fuente: Alcalá Hoy