De Qal'at a Alcalá: la Edad Media

La fortaleza andalusí, la Reconquista y el señorío de los arzobispos

El nombre de Alcalá nace en época andalusí: del árabe al-qal'a, «la ciudadela». Durante siglos la ciudad fue frontera, plaza fuerte y, después, señorío de los poderosos arzobispos de Toledo.

Alcalá la Vieja

Tras la llegada musulmana (siglo VIII), se levantó en un cerro sobre el Henares la fortaleza de Qal'at Abd al-Salam, la actual Alcalá la Vieja. Aquel castillo dio nombre a la población y controlaba el paso del valle en la línea de frontera entre al-Ándalus y los reinos cristianos del norte.

La conquista cristiana (1118)

La ciudad cambió de manos varias veces hasta que, hacia 1118, el arzobispo de Toledo Bernardo de Sedirac la incorporó definitivamente a Castilla. Desde entonces, Alcalá y su tierra quedaron bajo el señorío de la Mitra de Toledo durante casi setecientos años.

Tres culturas y el traslado al llano

En la Edad Media convivieron en Alcalá comunidades cristiana, judía y musulmana, con sus barrios y sinagogas. Los arzobispos impulsaron el traslado de la vida urbana desde el cerro a la vega, donde crecería la villa amurallada, y levantaron el Palacio Arzobispal, residencia y centro de poder durante siglos.

El germen de la Universidad

En 1293, el rey Sancho IV autorizó un Estudio de Escuelas Generales en Alcalá. Aquella semilla medieval de enseñanza anticipó, dos siglos antes, la gran fundación universitaria del cardenal Cisneros.

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