La casa romana con las pinturas murales mejor conservadas de Hispania.
La Casa de los Grifos constituye uno de los hallazgos arqueológicos más destacados de Complutum, la antigua ciudad romana que ocupaba el territorio de la actual Alcalá de Henares. Se trata de una gran domus urbana, es decir, una residencia privada de considerable envergadura que refleja la importancia y el bienestar económico de sus propietarios durante el siglo I de nuestra era. Este tipo de viviendas aristocráticas se organizaban en torno a patios interiores y albergaban numerosas estancias destinadas tanto a la vida cotidiana como a la recepción de visitantes.
Lo que hace verdaderamente extraordinaria esta casa es la calidad excepcional de sus pinturas murales, entre las mejor conservadas de toda Hispania. Las paredes se decoraban con sofisticadas representaciones de arquitecturas fingidas, motivos de grifos mitológicos y elementos vegetales que evidencian el refinamiento artístico y el poder adquisitivo de sus habitantes. Estas composiciones demuestran cómo la élite romana de Complutum se mantenía al día con las tendencias estéticas que circulaban por el Imperio.
Paradójicamente, fue un incendio catastrófico el que provocó la destrucción de la casa, pero también el que contribuyó a preservar sus tesoros cromáticos de forma casi intacta. El fuego selló estas decoraciones bajo capas de ceniza y escombros, protegiendo sus colores originales del paso de los siglos. Hoy, el visitante puede contemplar fragmentos de esta esplendorosa decoración que permite comprender la vida cotidiana y el gusto estético de la Complutum romana.
La visita a este yacimiento arqueológico, que forma parte de la Red de yacimientos visitables de la Comunidad de Madrid desde 2008, resulta imprescindible para quienes deseen sumergirse en la historia de la ciudad romana. Ubicado en la calle del Juncal, el museo al aire libre ofrece la oportunidad única de contemplar los restos de una ciudad que experimentó su mayor apogeo durante el Bajo Imperio, a pesar de las dificultades que caracterizaron los últimos siglos de la antigüedad clásica.