La gran iglesia barroca de cúpula ovalada de Alcalá.
En el corazón de Alcalá de Henares se alza el Convento de las Bernardas, una joya del barroco madrileño fundada en 1613 por iniciativa del cardenal Bernardo de Sandoval y Rojas, mecenas que también apoyó a destacadas figuras literarias de la época. Las obras constructivas se extendieron entre 1617 y 1626, transformando la antigua plaza de la Verdura en un espacio de clausura monástica que ha llegado hasta nuestros días. A lo largo de su historia, el edificio ha experimentado vicisitudes considerables, como el incendio de 1939, pero sucesivas campañas de restauración han permitido preservar su valor arquitectónico, tanto que fue declarado monumento en 1924.
La estructura arquitectónica responde al diseño del reconocido Juan Gómez de Mora, quien también dejó su huella en la Plaza Mayor de Madrid y otros edificios de relevancia. Su fachada principal de ladrillo rojo exhibe la característica composición del barroco complutense, dividida en tres cuerpos y decorada con portadas de piedra. En la hornacina central destaca la escultura de San Bernardo de Claraval, obra atribuida a maestros de la época, rodeada por escudos del fundador y elementos decorativos que enaltecen la dedicación del templo.
El interior deslumbra por su innovadora planta elíptica y su espectacular cúpula ovalada, considerada la mayor de su género realizada en España en aquel período. Este espacio se completa con seis capillas laterales y un baldaquino exento que alberga el sagrario frente al altar mayor. Las paredes se enriquecen con un ciclo pictórico ejecutado por el maestro Angelo Nardi, cuyas composiciones religiosas inundan el templo de movimiento y profundidad, reflejando la estética contrarreformista que buscaba una experiencia sensorial intensa en los fieles.
Tras el cierre de la clausura monástica en 2000, el convento se transformó en Museo de Arte Religioso, alojando una excepcional colección de pintura italiana del siglo XVII. Entre sus piezas más notables figuran el Arca de Plata y Ébano de Carlos V y el singular sillón del cardenal Sandoval, una obra maestra de ebanistería enriquecida con cristales de roca. Desde entonces ha sido objeto de continuos trabajos de conservación que han salvaguardado su patrimonio arquitectónico y artístico.
La visita al Convento de las Bernardas constituye una experiencia imprescindible para comprender la importancia de Alcalá de Henares como centro episcopal y referente del poder religioso durante los siglos XVII y XVIII. Su integración dentro de un conjunto monumental excepcional que incluye espacios adyacentes transforma esta parada en un viaje revelador a través de la historia y el arte sacro madrileño, permitiendo al visitante apreciar tanto la maestría técnica como la riqueza espiritual que caracterizó una época fundamental en la formación de la identidad cultural hispana.