Hoy sede de museos y de la memoria cervantina.
El Convento de los Trinitarios Descalzos constituye uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura religiosa barroca alcalaína. Su importancia histórica radica en su vinculación con la orden trinitaria, cuya misión principal era rescatar a cristianos cautivos en tierras musulmanas. Precisamente esta congregación fue la responsable de liberar a Miguel de Cervantes del cautiverio en Argel, un episodio que marca profundamente la historia de la ciudad y la literatura española. El convento representa así un nexo entre la actividad misionera del período y la vida cultural de Alcalá, funcionando incluso como lugar de sepultura del ilustre escritor en 1616.
El conjunto arquitectónico que se conserva resulta sencillo, a pesar de los numerosos añadidos y reformas realizados a lo largo de los siglos. La fachada presenta una sobriedad característica del Barroco español, compuesta por elementos de piedra en sus laterales y rematada por un frontispicio triangular. La pequeña iglesia anexa mantiene la disposición típica de los templos barrocos, con una planta de cruz latina y una nave central que permitía el culto simultáneo de varios fieles. En su interior destaca un gran retablo barroco que narra la milagrosa casulla impuesta por la Virgen al santo Ildefonso de Toledo en el siglo VII.
El claustro, espacio fundamental en la vida monástica, articula los diferentes ámbitos del convento alrededor de un patio porticado que refleja la tranquilidad característica de la vida contemplativa. La sobriedad del diseño arquitectónico se impone sobre la ornamentación, priorizando la funcionalidad de los espacios conventales. Este equilibrio entre lo práctico y lo espiritual resulta evidente en cada recoveco del edificio.
Actualmente el convento alberga instituciones culturales que facilitan el acercamiento del público a su singular patrimonio. El visitante puede contemplar tanto la solemnidad arquitectónica del templo como los espacios claustrales que durante siglos albergaron la vida contemplativa de sus comunidades. Su visita resulta imprescindible para comprender la importancia que tuvieron las órdenes religiosas en la configuración urbana y cultural de Alcalá durante los siglos XVII y XVIII, así como para conectar con los ecos literarios que resuenan entre sus muros.