Siglos XVII – XVIII

Parador de Alcalá (Colegio de Santo Tomás)

Parador de Alcalá (Colegio de Santo Tomás), Alcalá de Henares
Foto: Diego Delso · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Un colegio-convento del siglo XVII convertido en Parador.

En el corazón de Alcalá de Henares se alza el Parador de Alcalá, instalado en el antiguo Colegio de Santo Tomás de los Ángeles y de Aquino, un edificio que condensa siglos de historia religiosa y académica. Fundado en 1529 como colegio menor de la Universidad de Alcalá bajo los auspicios de la Orden de Predicadores, este complejo conventual representa uno de los principales centros de saber que consolidaron la importancia de la ciudad durante la época moderna. Su transformación en parador de turismo desde 2008 constituye un ejemplo destacado de cómo reutilizar el patrimonio histórico preservando su esencia.

Los orígenes del colegio se remontan al acuerdo tomado por la Orden de Predicadores en 1529, cuando don Carlos de Mendoza, deán de Toledo, contribuyó a su fundación legando unas casas en la villa. Posteriormente, en 1545, el cardenal García de Loaysa y Mendoza le otorgó generosas rentas anuales y lo colocó bajo la advocación de Santo Tomás de Aquino. Después de varios intentos fallidos de establecerse en el recinto universitario, los dominicos lograron adquirir en 1592 un terreno junto al Colegio de San Agustín. La primera piedra del nuevo edificio se colocó el 13 de junio de 1604, dando comienzo a la construcción del colegio que perdura hasta hoy.

El edificio que contempla el visitante actual refleja la arquitectura conventual barroca del siglo XVII, con sus característicos claustros y patios que proporcionaban espacios de serenidad para la vida contemplativa y comunitaria de los religiosos. El complejo conserva estos elementos originales que permiten recorrer las dependencias conventuales y apreciar cómo se distribuía la vida en el seno de la orden dominica. La intervención moderna del Parador ha logrado conjugar magistralmente la preservación de este patrimonio histórico con las comodidades contemporáneas necesarias para la hospedería.

Alojarse en el Parador de Alcalá constituye una experiencia única que permite comprender la evolución histórica de una ciudad que ha sabido reutilizar su invaluable patrimonio religioso. Los huéspedes pueden recorrer los espacios donde transcurrió la vida académica y espiritual durante siglos, sumergirse en la atmósfera que caracteriza estos claustros y disfrutar de la gastronomía local en un entorno cargado de significado histórico. Es, sin duda, una ocasión excepcional para conectar con varias centurias de la historia alcalaína mientras se disfruta del confort de la hospitalidad moderna.

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