La ciudad de las tres culturas explicada junto a la muralla.
Alcalá de Henares posee un valioso legado medieval que se puede explorar a través del Centro de Interpretación Alcalá Medieval, un espacio que se adentra en los siglos formativos de la ciudad. Este museo recorre la historia desde el fin del Imperio romano hasta el comienzo del Renacimiento, acompañando al visitante con objetos materiales que enriquecen la comprensión de aquella época. La ciudad, conocida como Complutum en tiempos romanos, pasó a denominarse Campo Laudable bajo dominio visigodo, y posteriormente Qal'at Abd al-Salam —"el castillo de la paz"— durante la época musulmana, antes de transformarse gradualmente en el Burgo de Santiuste durante los siglos XII y XIII, nombre que finalmente evolucionó hacia Alcalá de Henares.
El centro se localiza en un edificio singular: una antigua central eléctrica de estilo neomudéjar ubicada en la calle Cardenal Sandoval y Rojas, estratégicamente situada frente a los restos de la muralla que protegía la ciudad medieval. Inaugurado en marzo de 2010, el edificio se distribuye en tres plantas interconectadas mediante paneles informativos, planos, fotografías, monitores interactivos y vitrinas expositivas. La planta baja narra los orígenes de la ciudad y sus diversos asentamientos, mientras que la primera planta se dedica exclusivamente a la Edad Media, mostrando las distintas religiones que convivían en el Burgo de Santiuste y su expansión alrededor de la iglesia de los Santos Niños.
La colección alberga ciento diez piezas originales, dos esculturas y una maqueta de la ciudad que permiten conectar los hallazgos históricos con sus períodos correspondientes. El sótano completa el recorrido enfocándose en la evolución final de la villa medieval, la fundación de la universidad de Alcalá y el papel relevante del cardenal Cisneros, que marcó la transición hacia el Renacimiento. Los visitantes comprenden así cómo Alcalá fue un importante enclave donde cristianos, musulmanes y judíos convivieron durante siglos, intercambiando conocimientos y tradiciones en un contexto de transformación política y religiosa.
La experiencia se ve potenciada por la ubicación del centro junto a la Torre de Aguadores y la muralla contigua, elementos que funcionan como testimonios arquitectónicos de gran valor. Desde la cúspide de la torre es posible obtener una perspectiva aérea que revela la disposición urbana medieval, el trazado de las calles y la relación entre los espacios que conformaron la ciudad. Esta vista panorámica complementa la comprensión de cómo Alcalá se configuró como un centro de poder religioso y administrativo bajo la influencia decisiva de los arzobispos, convirtiéndola en un destino indispensable para comprender la historia medieval de la región.