Residencia de los arzobispos de Toledo, escenario de la historia.
En el corazón del centro histórico de Alcalá de Henares se alza el Palacio Arzobispal, una imponente fortaleza que constituye uno de los testimonios más significativos del poder religioso medieval y renacentista. Su construcción se remonta a 1209, cuando el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada mandó erigir esta residencia temporal para los prelados de Toledo, ciudad a cuya archidiócesis pertenecía Alcalá. A lo largo de los siglos, el edificio experimentó profundas transformaciones que reflejan las distintas etapas del desarrollo arquitectónico español, desde el mudéjar más austero hasta la elegancia renacentista de posteriores ampliaciones.
Durante el siglo XIV, el arzobispo Pedro Tenorio llevó a cabo una ambiciosa reconstrucción defensiva del conjunto, erigiendo un patio de armas rectangular de más de dos hectáreas circundado por una muralla flanqueada por veintiún torreones. Esta obra de fortificación evidencia la importancia estratégica y defensiva del edificio. Posteriormente, en el siglo XV, el arzobispo Juan Martínez Contreras añadió el ala oriental con sus característicos ventanales góticos, así como el Antesalón y el Salón de Concilios, conectados por un magnífico arco en herradura apuntada cubierto por un espléndido artesonado gótico-mudéjar. Ya en el siglo XVI, el arzobispo Alonso de Fonseca y Ulloa encomendó al arquitecto Alonso de Covarrubias la construcción del ala occidental, complementada posteriormente por su sucesor, el cardenal Juan Pardo de Tavera.
El palacio no fue únicamente residencia episcopal, sino escenario de eventos históricos de trascendencia nacional. En 1308, los reyes Fernando IV de Castilla y Jaime II de Aragón se reunieron aquí para firmar el Tratado de Alcalá de Henares. Más célebremente, el 20 de enero de 1486, en estas dependencias tuvo lugar el primer encuentro entre la reina Isabel I de Castilla y Cristóbal Colón para tramitar la financiación del viaje a las Indias. El edificio albergó también durante siglos los archivos de la diócesis de Toledo, función que se amplió en 1858 cuando se estableció aquí el Archivo General Central.
Un incendio catastrófico el 11 de agosto de 1939 destruyó dos tercios de la estructura, devastando varios patios, la escalera de honor y la fachada principal de estilo herreriano. A pesar de esta tragedia, la rehabilitación completada en 1996 permitió recuperar el edificio como sede de la Diócesis de Alcalá de Henares desde 1991. Hoy, formando parte del conjunto monumental declarado Patrimonio de la Humanidad, el Palacio Arzobispal permanece como testigo silencioso de siglos de historia, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de contemplar su fachada renacentista y los torreones supervivientes que siguen dominando la plaza del Palacio.